La historia de Pablo Romero Quezada, es la un ciudadano que, con sus su fortaleza ya exigua y las limitaciones propias de un hombre común, debe enfrentarse a la poderosa y arrasadora potencia ejercida brutalmente por el estado, en su contra.

Efectivamente, es todo el estado con su despliegue de violencia institucionalizada, por medio de su policía, del departamento de investigación, del cuerpo diplomático y del poder judicial, más la gestión de sus burócratas, quien persigue a un solo hombre indefenso. Durante el gobierno de Lenin Moreno, un asesor presidencial se desplazó a España, donde Pablo vivía desde hace algunos años, y luego de contactarlo, le propuso que se autoincrimine en un delito nunca cometido, y vincule en esa acción delictiva a un político de renombre. El poder de turno deseaba proscribir de la vida pública a un duro opositor y nada más oportuno que someterlo a la investigación penal construida dolosamente. A cambio, se ofrecía a Pablo Romero liberarlo de un supuesto problema penal que, tipificado como peculado, se intentaba atribuirlo, como forma de ejercer presión y conminarlo al infame trato. El poder lo cercó de muchas formas, las gestiones diplomáticas se orientaban a conseguir su extradición para traerlo preso a Ecuador, se lo angustiaba económicamente, la persecución avezada y cruel se manifestaba sin reparos.

Pablo Romero no aceptó la propuesta atroz, pues jamás había cometido delito alguno, se consideraba antes como ahora un hombre inocente; el famoso juicio de peculado, con el cual se lo chantajeaba sin pudor alguno, quedó archivado, los jueces de la Corte Nacional de Justicia confirmaron su inocencia y la de otros involucrados pues ese delito nunca existió.

Ante la hombría de bien de Pablo Romero y frente a su negativa de involucrarse injustamente en el supuesto secuestro a un señor Balda, en la república de COLOMBIA, fue apresado y luego sentenciado a nueve años de prisión. Ni una sola prueba lo compromete, más allá de los falsos testimonio de dos ciudadanos, quienes si se doblegaron ante el poderoso interés del gobierno y del estado delincuente e inventaron una historia, luego desmentida públicamente por ellos mismos.

Esta es la Historia de Pablo Romero Quezada, un hombre inocente, preso, condenado sin pruebas, retenido ya por más de dos años, enfrentándose solo contra el poder y su violencia.

En esta página se relatan, las vicisitudes de un hombre injustamente condenado, su historia puede ser la de cualquiera de nosotros si nos negamos a ceder ante el estado delincuente. ¡FUERZA PABLO! En este sitio relataremos uno a uno todos los episodios del calvario de un hombre honesto.

By Menthax

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *